es en

Filosofía medieval y renacentista

Posted on Wed 04 June 2025 in Filosofía

Filosofía medieval y renacentista

Estas son mis notas personales de la Parte 2 del libro Historia de la Filosofía de A.C. Grayling, y de los episodios 16, 17 y 20 a 24 del podcast Philosophize This! de Stephen West.

Introduzco a cada filósofo con el formato Nombre (Año, Lugar - Descripción). Año se corresponde con el año de nacimiento (o su aproximado, hay fechas que no se saben con seguridad), y Lugar con el país actual de su ciudad de nacimiento. En Descripción subrayo bien lo que yo considero es el aporte principal del filósofo o bien un suceso que me haga recordarlo fácilmente.

Hay veces en que es más conveniente agrupar a los filósofos en escuelas que detallar sus contribuciones individuales. En esos casos, el formato es Escuela - Descripción [Nombre1 (Año1, Lugar1), Nombre2 (Año2, Lugar2), ...].

A merced de la ortodoxia cristiana - Los escolásticos

  • Agustín de Hipona (354, Argelia - atormentado por su pasado de pecador): Existen dos tipos de males. Uno es el que Dios permite como castigo por nuestros pecados o como generador de un bien mayor. El otro es el mal que hace la gente al pecar, que surge del abuso del libre albedrío que Dios nos dió: "en tanto que los hombres que no pecan obtienen felicidad, el universo es perfecto; cuando los pecadores son infelices, el universo es perfecto". Todo mal, directa o indirectamente, es causado por las personas: el mal es la ausencia de bien por lo que es ajeno a Dios. Desde que nacemos todos cometemos pecados (lo sepamos o no), por eso que necesitamos a Dios para que nos salve de nuestro inevitable destino en el infierno. El tiempo solo existe en relación a la forma en que la mente humana percibe la realidad y le da sentido a lo que la rodea. Dios creó al tiempo y existe por fuera de él, comprendiendo todo en una eterna presciencia.

  • Boecio (480, Italia - consolado por la filosofía tras su sentencia de muerte): Hay una diferencia entre conocimiento divino y predeterminación: que Dios conozca las cosas que ya pasaron, están pasando y pasarán no significa que haya forjado un destino para cada uno de nosotros del que no podemos desviarnos. Lo que para los humanos es pasado, presente y futuro, para Dios solo es presente. La felicidad y la bondad son una misma cosa que no surge de la posesión de bienes mundanos (riqueza, poder) sino de la posesión de bienes auténticos (virtud, amor). Por lo tanto, los malvados (quienes no poseen bondad) son necesariamente infelices. Aunque no lo parezca en el momento, el sufrimiento y la infelicidad de los buenos tienen un propósito más elevado: todo lo que ocurre es la voluntad de Dios. Los propiedades de las cosas particulares no tienen una existencia independiente: no existe la rojez pero sí las cosas que son rojas.

  • Anselmo de Canterbury (1033, Inglaterra - lógica llevada al extremo): Hay cosas que solo existen en la mente humana, cosas que solo existen en la realidad y cosas que existen en ambas. Dios es el concepto mental de la cosa más concebiblemente grande que hay. Pero como existir en la realidad y en la mente es "más grande" que solo existir en la mente, Dios necesariamente también tiene que existir en la realidad (argumento ontológico). Suponer que la verdad no ha existido siempre también conlleva a una contradicción similar: implica que antes de que ella existiera, era verdad que no existía la verdad. Por lo tanto, la verdad siempre ha existido.

  • Pedro Abelardo (1079, Francia - nominalismo y deontología): Todo lo que existe es individual y particular: los universales son solo nombres que asignamos por comodidad para poder agrupar cosas que son similares (perros) o que poseen características similares (rojez). Que una acción sea buena o mala depende únicamente de las intenciones del actor: las consecuencias de una acción son moralmente irrelevantes si las intenciones derivan del amor a Dios y el deseo de obedecerlo.

  • Roger Bacon (1214, Inglaterra - un moderno antes de la modernidad): Las teorías obtenidas por medio de la razón deben ser verificadas con datos sensoriales e instrumentales. El error se origina como un exceso de confianza en las costumbres y la opinión popular. La verdad reside en la revelación general de Dios a lo largo de la historia, por lo que el estudio de las lenguas de otras civilizaciones es necesario para una educación completa. El lenguaje es un sistema que permite, por medio de signos ajenos a la información que contienen, transmitir pensamientos de un pensador a un receptor.

  • Tomás de Aquino (1224, Italia - la razón como medio de adopción de la fe cristiana): La esencia de una cosa es un compuesto de materia y forma sustancial. La materia puede cambiar, pero es la forma sustancial la que determina lo que la cosa es. Además, una cosa posee formas accidentales que no contribuyen a su esencia, como el color de una hoja, que puede cambiar sin que esta deje de ser una hoja. En el caso del ser humano, su forma sustancial es el alma, que realiza funciones que no dependen de los órganos del cuerpo, como la razón y la voluntad. El alma es incorruptible, es decir, no es susceptible al cambio, y por eso sobrevive a la muerte. Sin embargo, no constituye por sí sola una sustancia completa, ya que el ser humano es una unidad de alma y cuerpo. Al operar sobre la información adquirida por los sentidos, el alma humana —dotada de un poder intelectual activo— hace posible el conocimiento. La existencia de Dios no es un conocimiento inmediato o intuitivo, pero puede demostrarse a partir de la observación del mundo sensible: todo lo que existe tiene una causa, por lo que debe existir una causa primera que no haya sido causada, que es Dios (argumento cosmológico).

  • Duns Escoto (1266, Escocia - univocidad del ser): No hay una distinción tajante entre existencia y esencia. La materia puede existir sin forma (materia prima) y viceversa (seres espirituales). La razón por sí misma no alcanza para conocer la naturaleza de Dios, sino que la revelación es una condición necesaria. La voluntad es superior al intelecto.

  • Guillermo de Ockham (1285, Inglaterra - navaja de Ockham): A la hora de dar una explicación, no hay que hacer más suposiciones de las necesarias: en igualdad de condiciones, una teoría simple es más preferible que una compleja. Las verdades teológicas solo se pueden comprender a través de la fe, por lo que no puede haber pruebas de la existencia de Dios: "los caminos de Dios no están abiertos a la razón, pues Él ha creado al mundo y dispuesto la vía a la salvación independientes de toda ley de lógica o racionalidad que los humanos puedan descubrir". Dios es el único ser necesario del universo, todo lo demás debe descubrirse por medio de la investigación. La iglesia y el estado poseen la misma jerarquía pero difieren en sus esferas de responsabilidad, por lo que deben mantenerse por separado. La voluntad es independiente tanto del intelecto como de los apetitos naturales, de forma que puede elegir incluso lo que no parece bueno.

Volvamos a preocuparnos por la vida que tenemos ahora en vez de por la próxima - El Renacimiento

  • Humanismo (dignidad humana) - [Francesco Petrarca (1304, Italia), Nicolás de Cusa (1401, Alemania), Marsilio Ficino (1433, Italia), Pico della Mirandola (1463, Italia), Charles de Bovelles (1475, Francia)]: En lugar de lamentarnos por las miserias del hombre, debemos celebrar la dignidad humana. No tenemos las ventajas naturales de los animales (garras, rapidez, caparazones), pero sí poseemos los dones de la inteligencia y la creatividad. Estos nos permiten explotar las ventajas de los animales: somos reflejos divinos capaces de comprender y transformar el mundo. El ser humano puede moldearse a si mismo, puede ser lo que desee ser y puede ocupar cualquier posición en el esquema de las cosas: conocerse a sí mismo es conocer algo elevado. Si bien la auténtica felicidad es la vida eterna en presencia de Dios, en este mundo se puede lograr un reflejo imperfecto de la suprema felicidad póstuma. Los conceptos maduros de la filósofía pagana pueden aplicarse a la vida en este mundo, pero los asuntos de la siguiente vida deben dejarse en manos de las escrituras. El estado no debe buscar solo la paz, sino también la fama, el honor y la gloria por medio del impulso del arte y la cultura. Hacerlo mediante la guerra es algo bestial e indigno de la humanidad civilizada.

  • Erasmo de Rotterdam (1466, Países Bajos - la via media): La fé debe ser un asunto personal centrado en amarnos los unos a los otros, lejos de los rituales arbitrarios y las disputas sin sentido de la escolástica. La iglesia debe volver a las fuentes originales del cristianismo (las escrituras) y aprender de las enseñanzas de los grandes filósofos paganos. Ser ignorante a la verdad no te hace ser miserable; nacimos en la ignorancia y ella es parte de lo que significa ser un ser humano.

  • Nicolás Maquiavelo (1469, Italia - mantenere lo stato): No hay una manera intrínsecamente correcta de actuar porque el bien y el mal son definidos después del hecho de acuerdo a un objetivo que se intenta alcanzar. Si bien la persona promedio debe ser honesta, templada, etc, eso no aplica a los buenos gobernantes de una sociedad ya que los objetivos a los que se enfrentan son muy distintos: oponentes menos escrupulosos se aprovecharían de gobernantes que solo intentasen gobernar por medio de la virtud. La estabilidad del estado tiene que ser el objetivo final del buen gobernante, y debe hacer todo lo que esté a su alcance para mantenerla: "el fin justifica los medios". Las dos principales herramientas disponibles son la ley y la fuerza, y el mejor gobernante es el que sabe elegir cómo y cuándo aplicar cada una. Cómo existe la posibilidad de que un gobernante sea malo y sus intereses no coincidan con los del estado que gobierna, el pueblo debe estar armado (guardián de su propia libertad) y ser implacable cuando la situación lo amerite: la estabilidad del estado debe mantenerse siempre.

  • Michel de Montaigne (1533, Francia - experiencia cercana a la muerte): La mayoría de las generalizaciones hechas por los humanos no son útiles porque eventualmente se prueba que son erróneas, así que no hay que perder el tiempo buscando reglas que se apliquen a todos los casos. La visión más productiva del mundo debe ser una que esté basada en nuestro propio conjunto de experiencias previas: uno no puede estar seguro de que los demás experimenten las cosas de la misma forma. No debemos agonizar sobre cosas que no podemos saber: "aprender a filosofar es aprender a morir".